lunes, 14 de septiembre de 2015

  “” Mujer invisible “”

Dicen  que las mujeres, 
cuando llegamos a cierta edad, 
nos volvemos invisibles, 
que nuestro protagonismo decae, 
y que es el de los jóvenes, 
el que se impone.
Puede que para el mundo, 
me haya vuelto invisible, 
pero nunca, me he sentido 
tan protagonista de mi propia vida,
cómo lo soy ahora.

Cierto es, que no puedo ni quiero  agradar 
a todo el mundo, y tampoco lo pretendo.
Y todo el mundo, no puede agradarme a mí.
Sólo es cuestión de respeto, 
y de no convertirse en juez de nadie.
Soy libre de seleccionar a mis amistades, 
y de alejarme de las personas, 
que me aporten vacío.
Libre de opinar de sentir, 
y de tomar mis propias decisiones,
aunque no sean las correctas.

He descubierto facetas ocultas, 
que nunca hubiera imaginado
que florecieran en mí. 
Y sin conocer casi de nada, siento un 
interés inexplicable, por casi todo..
Y a ésta cierta edad, he comprendido, 
que se necesita toda una vida para conocerse, 
y que nunca conocemos del todo, 
a las personas que nos rodean.

Puedo permitirme el lujo de equivocarme, 
porque no soy perfecta. y puedo no responder 
a las expectatívas de los demás. 
Al fin y al cabo  la vida es un aprendizaje constante, 
nunca dejo de aprender, y nunca de equivocarme.
He descubierto a luchar contra las adversidades, 
a no venirme abajo ante los problemas, 
y a no estar siempre enfadada.

Ahora... sonrío, sonrío más, invisible o no, 
sigo aquí y me siento viva. 
No cierro las puertas cuando alguien me ve
cuando me hago visible.
Eso es lo que tiene esta edad, 
que no aguantas niñerías, ni circos mediáticos.

Y sonrío, invisible, o no... sonrío

Memorias de una loca romántica

Alu












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